Huevo
El huevo puede ser alimento principal, aglutinante, emulsionante, espesante o elemento estructural en masas y postres. La frescura, la temperatura y el tiempo de cocción determinan su textura.

Partes y características
Está formado por cáscara, membranas, clara, yema y chalaza. La clara aporta proteínas y coagula con el calor; la yema aporta grasa, color, sabor y capacidad emulsionante. El color de la cáscara depende de la raza de la gallina y no determina la calidad.
Cómo elegir y comprobar la frescura
La cáscara debe estar limpia y sin grietas. Al abrir un huevo fresco, la yema queda elevada y la clara espesa permanece cerca de ella. La prueba del agua es orientativa: un huevo fresco queda tumbado en el fondo, uno más antiguo se inclina y uno que flota debe descartarse.
Conservación segura
Se guardan en su envase, en una zona interior de la nevera y con temperatura estable. No deben lavarse antes de almacenar porque la cáscara posee una capa protectora. Los huevos abiertos, las claras y las yemas separadas deben conservarse en frío durante poco tiempo.
Huevos cocidos
El punto blando necesita unos 4 o 5 minutos; la yema cremosa, entre 6 y 8; y el huevo duro, entre 9 y 11. Tras la cocción deben enfriarse rápidamente. Un borde verdoso alrededor de la yema suele deberse a exceso de cocción o enfriado lento.
Fritos, plancha y poché
Para un huevo frito con puntilla se necesita aceite caliente y cocción breve. A la plancha se usa poca grasa y fuego medio. Para un huevo poché, el agua no debe hervir con fuerza y el tiempo suele ser de 3 a 4 minutos. Los huevos frescos forman un poché más compacto.
Revueltos y tortillas
Los revueltos deben cocinarse a fuego bajo o medio y retirarse antes de que estén completamente secos. En la tortilla francesa se cuaja parcialmente y se dobla. En la tortilla de patatas, la proporción de huevo depende de la cantidad de patata y del punto deseado.
Emulsiones y repostería
La yema permite preparar mayonesa y otras emulsiones. Las claras montadas requieren un recipiente limpio y sin grasa. En flanes y natillas el calor debe ser suave para evitar grumos o textura gomosa. En bizcochos el huevo aporta estructura, volumen y humedad.
Congelación y seguridad
No debe congelarse con cáscara. Sí pueden congelarse claras, huevo batido o yemas preparadas. En elaboraciones sin cocción completa es recomendable utilizar huevo pasteurizado, especialmente para personas vulnerables.
Errores frecuentes
Guardarlos en la puerta de la nevera, lavarlos antes de almacenar, usar huevos agrietados, cocerlos en exceso, freír con aceite frío, secar los revueltos o hervir las natillas.
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Resumen
Esta guía reúne los criterios esenciales para elegir, preparar, cocinar y conservar correctamente este ingrediente, respetando su papel en la cocina tradicional española.