Garbanzos
Los garbanzos son una de las legumbres esenciales de la cocina tradicional española. El remojo, la calidad del agua y una cocción suave determinan que el grano quede entero, tierno y cremoso.

Qué son y cómo elegirlos
Los garbanzos son semillas secas de una planta leguminosa. Se comercializan secos, cocidos en conserva, tostados o molidos como harina. Conviene elegir granos de tamaño uniforme, secos, sin manchas, insectos ni olor extraño. Entre las variedades más habituales están el castellano, el pedrosillano, el lechoso, el venoso andaluz y el blanco.
Remojo correcto
El remojo hidrata el interior, reduce el tiempo de cocción y evita que el centro quede duro. Deben cubrirse con al menos tres veces su volumen de agua templada durante 8 a 12 horas. Puede añadirse una pequeña cantidad de sal. Después se escurren, se enjuagan y se cocinan con agua limpia. El remojo rápido consiste en hervirlos dos minutos, apagar, tapar y dejar reposar una hora.
Cocción tradicional
Los garbanzos se incorporan cuando el agua o el caldo ya están calientes. Se cuecen a hervor suave, retirando la espuma inicial. Si falta líquido, se añade siempre agua caliente. El tiempo orientativo es de 60 a 90 minutos para los pequeños, de 90 minutos a 2 horas para los medianos y de 2 horas o más para los grandes. En olla rápida suelen necesitar entre 20 y 45 minutos.
Cómo conseguir una textura perfecta
Un garbanzo bien cocido mantiene su forma, tiene la piel tierna y el interior cremoso. Para evitar que queden duros conviene usar legumbre reciente, respetar el remojo, evitar ingredientes ácidos al principio y utilizar agua mineral o filtrada si la del grifo es muy dura. El bicarbonato solo debe usarse de forma excepcional y en cantidad mínima.
Usos en la cocina
Son fundamentales en el cocido madrileño, el potaje de vigilia, los guisos con espinacas, bacalao, carnes y verduras. También se utilizan en ensaladas, salteados, cremas, hummus y aperitivos tostados. Los garbanzos de conserva deben enjuagarse y añadirse al final del guiso para que no se rompan.
Conservación y congelación
Los secos se guardan en recipiente hermético, en lugar fresco, seco y oscuro. Una vez cocidos se conservan 3 o 4 días en la nevera, preferiblemente cubiertos con su caldo. Congelan bien divididos en raciones. Para recalentarlos conviene usar fuego suave.
Errores frecuentes
Los fallos más habituales son usar poca agua, acortar el remojo, incorporar tomate demasiado pronto, cocer con hervor fuerte, añadir agua fría, abusar del bicarbonato o remover constantemente. Para espesar un caldo aguado puede triturarse una pequeña parte de los garbanzos o de las verduras.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se remojan? Entre 8 y 12 horas. ¿Cuándo se añade la sal? Cerca del final si el plato contiene ingredientes salados. ¿Pueden congelarse? Sí, mejor con algo de caldo. ¿Qué cantidad se calcula? Entre 70 y 100 gramos secos por persona.
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Resumen
Esta guía reúne los criterios esenciales para elegir, preparar, cocinar y conservar correctamente este ingrediente, respetando su papel en la cocina tradicional española.